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¿Qué posibilidad hay de que ocurra un ataque terrorista contra un buque que transporta material nuclear? Esa es la pregunta que aborda un nuevo informe titulado “Terrorism and
the Maritime Shipment of Nuclear Material” (PDF Format) del Dr. Ron Smith, Director de Relaciones Internacionales y Estudios sobre Seguridad de la University of Waikato en Hamilton, Nueva Zelanda.
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Dr. Ron Smith
Director de Relaciones Internacionales y Estudios de Seguridad de la University of Waikato
Hamilton, New Zealand
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En su informe de 35 páginas, el Dr. Smith se centra en los buques PNTL porque, dice, invariablemente atraen la atención de mucho público.
Su informe fue escrito, al menos en parte, por sugerencia de funcionarios del sector que también le dieron acceso a información que normalmente se mantiene secreta. “Este es el primer informe que analiza –sistemática y objetivamente– varios escenarios de ataques, la posibilidad de que comiencen y las posibles consecuencias. Es decir que, de algún modo, es revolucionario, si bien gran cantidad de trabajo adicional más detallado puede ralizarse en el futuro sobre este tema.
“La industria abrió la puerta, pero no me presionaron en modo alguno para sacar conclusiones determinadas. Creo que confían en sus sistemas de seguridad, y con mucha razón.
“Por supuesto, no me pudieron mostrar todo, y no hubiera esperado que lo hicieran por motivos de seguridad. Pero se me autorizó el acceso a cierta información confidencial, y tuve el privilegio de entrevistar a varios de los especialistas clave en seguridad nuclear, de Reino Unido, Francia, EE. UU. y Japón”.
Durante más de una década, el Dr. Smith ha sido un importante defensor de la energía nuclear en un país que ha evitado la tecnología deliberadamente. Nueva Zelanda todavía prohibe que los buques nucleares entren en sus puertos. En consecuencia, el desarrollo de energía nuclear para la generación de electricidad pareciera ser, en el mejor de los casos, una apuesta valiosa con pocas probabilidades.
El New Zealand International Review ha publicado una serie de sus trabajos sobre energía nuclear, armas nucleares, desarme y cuestiones sobre seguridad internacional, y también ha escrito una cantidad de comentarios en los periódicos de Nueva Zelanda. En agosto, en el New Zealand Herald, el Dr. Smith escribió que una estación de energía nuclear costera cercana a Auckland “podría ser una fuente segura de electricidad no obstrusiva, confiable, que podría obviar la necesidad de más desarrollo de "fea" reticulation para traer energía desde el sur”.********
Dice que Nueva Zelanda tiene que pensar “lo impensable” para asegurar provisiones seguras de electricidad, y podría trabajar en paralelo con Australia para establecer energía nuclear. “Debemos desafiar las ortodoxias en el gobierno si queremos obtener políticas más racionales y mejor elaboradas”, dijo.
El interés del Dr. Smith en embarques de PNTL fue provocado por el segundo embarque de High Level Waste desde Francia hasta Japón en 1997, que atrajo algunos comentarios negativos en Nueva Zelanda. Luego de una visita a las plantas nucleares en Reino Unido y Francia, se interesó en la seguridad y acuerdos de seguridad alrededor de los embarques.
A la vez, se sintió interesado por la proliferación nuclear, y entre 1997-2003 fue miembro del Grupo de Expertos Nucleares del Council for Security Cooperation in the Asia Pacific (CSCAP).
Luego del 11 de septiembre, comenzó a considerar en detalle los riesgos del terrorismo nuclear en todo el mundo.
En 2004, observó cómo PNTL embarcaba plutonio para uso armamentístico desde EE. UU. a Francia como parte de un acuerdo de convertir espadas en arados. El combustible de óxido mixto resultante está ahora generando electricidad en un reactor nuclear en Carolina del Sur.. (Ver “Haciendo que el mundo sea más seguro”).
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El Pacific Teal y Pacific Pintail están adaptados con cañones navales fijos cuando están preparados para transportar combustible MOX o plutonio
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En su nuevo informe, el Dr. Smith analiza algunos de los acuerdos de seguridad para embarques PNTL y presenta varios escenarios hipotéticos que cubren el secuestro del buque y su carga, el retiro de material nuclear y el uso que los terroristas podrían hacer de ellos.
Luego de analizar cada uno, el Dr. Smith concluye que “el riesgo real de que los terroristas pudieran tomar material y fabricar una bomba o dispositivos radiológicos es extremadamente pequeño... hay pocas posibilidades de un ataque que tenga graves consecuencias, más allá de lo psicológico”.
Además, escribe que “se ha dedicado mucho pensamiento y esfuerzo a contramedidas apropiadas, y ello se refleja en los acuerdos para seguridad que brindan un formidable elemento disuasivo a cualquier intento de desviación o sabotaje”.
Cuando se le pregunta si espera que su informe tranquilizará a quienes se opononen a la energía nuclear, particularmente en Nueva Zelanda, el Dr. Smith es bien práctico.
“Los Grupos antinucleares sostienen que estos buques podrían ser fácilmente atacados por los terroristas, y que las consecuencias podrían ser catastróficas. Cuando te tomas el tiempo para estudiar la situación, como he hecho, resulta evidente que no es así. Los embarques nucleares ofrecen un objetivo difícil y hay pocos escenarios de desastres posibles, si es que los hay.
“Una cosa que sí sabemos es que el transporte marítimo de material nuclear y otras cargas peligrosas como gas de petróleo líquido, gas natural líquido y muchos productos químicos comunes, probablemente aumentará en el futuro. Es muy difícil predecir con certeza cuál será un obejtivo terrorista. Solo puedes decir que algo sería lógico o ilógico, que es posible o no, dadas las potenciales consecuencias de un ataque, y poner la pregunta en un contexto más amplio”.
Brindar ese contexto y permitir un debate más informado –siempre enfatiza– es lo que nos proponemos lograr.
Diciembre de 2006.
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